¿Qué hubiera pasado si no marcaban el “No Era Penal”?

ESCRITO POR: ERICK REYES

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Un día sombrío, triste y amargo  para la selección mexicana de fútbol fue aquel 29 de junio de 2014. La ilusión y la alegría de todo un país se transformó en decepción y tristeza con un mítico y conocido “no era penal”, en la tan fatídica fase de los  octavos de final en el Mundial de Brasil 2014.

Chicharito Hernández lamentándose después del término del encuentro vs Holanda // Créditos: Vice

El marco era el indicado, el Estadio Castelão parecía el escenario perfecto para romper la maldición del quinto partido. México dio míticas y divinas muestras de fútbol durante todo el torneo; tuvo a una histórica Holanda contra las cuerdas. El resultado a falta de 43 minutos era 1-0 a favor del tricolor, con un soberbio gol de Giovanni Dos Santos, que puso a un país de 128 millones 649 mil 565 habitantes a soñar.

Con el rosario en la mano de todo un país, se vieron las esperanzas desvanecer; como las cenizas al viento o como un grito hacia la nada. El minuto 87’ marcó la hora de una muerte anunciada, un derechazo por parte de Wesley Sneijder a la puerta de Guillermo Ochoa decretó el 1-1 y el fantasma de toda una selección volvió a rondar, esa vez en la Ciudad de Fortaleza.

La selección dirigida por Miguel Herrera, ya resentía el duro accionar de los holandeses, el cansancio físico pero precisamente el mental era el que se transpiraba en aquella cancha con 59 mil espectadores; el fútbol mexicano parecía tener otra vez el “ya mérito”.

Jugadores mexicanos reclamando al colegiado por pitar la pena máxima // Créditos: ESPN

Un minuto del agregado (91’), rompió toda una ilusión para un pueblo entero, como si un cigarro se apagara a una bocanada; el lamento se hizo presente con el desborde en el área chica de Arjen Robben y el milimétrico pisotón del defensor Rafael Márquez, este fue marcado como penalti por el árbitro portugués Pedro Proença, lo que decretó la estocada a muerte de los mexicanos y el llanto de todo un país que hasta la fecha no cesa; con él se creó el inolvidable “NO ERA PENAL”.

El gatillazo final lo dio Klaas Jan Huntelaar con un disparo razo a la cabaña de Ochoa, lo que derrumbó la eminencia del arquero mexicano que se había vuelto un salvador en toda la Copa. El marcador final e ilustrado con tinta de dolor para el mexicano fue 2-1 a favor de los europeos.

Lo recuerdos invadían cada cabeza de los mexicanos, la derrota contra Bulgaria, contra Estados Unidos, contra Argentina se dictaban como una referencia más, a un “casi, casi”, pero en el pensar de cada uno siempre está la duda, ¿que hubiera pasado si no marcaban ese penal? 

Momento exacto del “No Era Penal” // Créditos: ESPN

La respuesta puede variar mucho,sin embargo, analizándolo fríamente, se destaca que el tiempo extra era más que evidente que la energía física y mental de la escuadra azteca estaba en picada; la estrategia y accionar de los holandeses, principalmente de su técnico Louis Van Gaal estaban dictando rumbo del partido.

Las dos selecciones ya habían mandado todos sus cambios respectivos a la cancha, los tiempos extra marcarían una notoria superioridad de los Países Bajos.

Los aztecas sacaron a los dos hombres que fueron el dolor de cabeza de los europeos, Oribe Peralta y Giovanni Dos Santos, quien marcó el gol; fueron sustituidos por Javier Hernández y Javier Aquino.

El cartel de Hernández, no sería motivo para intimidar a una dura defensa, que se mostró más que sólida en los últimos 30 minutos del encuentro, con sólo tres ocasiones de peligro a su meta. Aquino con nula actividad hacia al frente, sólo dos desbordes ganados de seis intentos. Mientras que los holandeses  en el mismo tiempo, generaron 11 jugadas de peligro y tenían a un joven habilidoso como es Memphis Depay y al experimentado Huntelaar.

Momento del tiro a gol por parte de Gio Dos Santos // Créditos: Vice

Los tiempos extra solo nos hubieran abierto los ojos para ver las carencias de la selección mexicana y la falta de estrategia en el campo que era notoria para Miguel Herrera.¿Que cambiaría? Sinceramente una agónica muerte, si Holanda en realidad mató a una selección de un golpe, en este caso sería un deceso sufrido y de tiempo prolongado.

El mexicano vive de esperanza y al final eso estará, pero en el terreno de juego nada iba a cambiar. Es la diferencia de una selección de primer nivel (cómo es Holanda), a una que solo vive de chispazos (cómo es México).

Muchas veces decir las cosas lastima, y decirle a los mexicanos que esta selección estaba destinada al fracaso, a pesar de que no hubieran marcado la pena máxima los lastima.

Porque cuando la realidad duele, la ignorancia es el consuelo.

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